Moda en Milano
Pero centrándonos en la ropa exclusivamente hay que destacar, bueno, yo destacaría (os linco directamente a las fotos del Brithis Vogue online y de Style.com que corresponden a cada uno de los desfiles de los que hablo):
- La andrógina colección de Jil Sander. Es diferente, y se agradece que, al menos, un diseñador se salga del estilo ladylike y de la inspiración de los años cuarenta, sesenta y ochenta. Las críticas has sido buenas. Yo no me atrevo con este estilo como total look.
- El giro radical que ha dado Giorgio Armani. No me gusta. Había cosas bonitas, que se lucieron más en la tele, y me imagino que mucho más todavía en vivo, que en las fotos, debido a los cristales. Pero Italia ya tiene a Valentino para estas cosas tan barrocas y de señora. Me gustaba más el Armani de antes, el de siempre.
- Que Frida Giannini se ha rajado cuando no había hecho más que empezar a crear su propio estilo Gucci, y vuelve por los sexuales derroteros de Tom Ford. (TRENDENCIAS)
- Prada. Aunque no ha sido tan agresiva ni rompedora ni moderna como cabía esperar tras oir las declaraciones de Miuccia Prada, se vieron cosas muy apetecibles. Mi favorito:
Abrigo animal print. -
Bottega Veneta. Variado y en general decepcionante. Lo mejor los tartanes tie-dye, los vestidos de noche y, por supuesto, los complementos, especialmente los bolsos. Lo peor, que parecían tres mini colecciones mezcladas. Eso sí, la ropa para chicos genial. Muy pija, pero genial.
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La confirmación del negro como tendencia. Yo ya he elegido mis vestidos favoritos en el color que jamás pasa de moda. De izquierda a derecha: petit robe noir de encaje de Burberry Prorsum, con abrigo-gabardina dorado, imprescindible. Y para ir de tiros largos: romántico de Alberta Ferretti y elegante, sobrio, maravilloso, perfecto vestido de Fendi, por Karl Lagerfeld.
Y para acabar, posible futuro look del matrimonio Beckham, que este invierno no ha dudado en vestirse de los pies a la cabeza de Dsquared y totalmente conjuntados, con dos de sus modelos de cowgirl y cowboy. Así que para el próximo invierno toca estilismo “cena-en-la-embajada”.
Aunque si yo me encontrara con una invitación a cenar a palacio me vestiría de Josefina con este maravilloso vestido joya de Dolce & Gabbana.
Polémica sobre la anorexia.
La Asociación en Defensa de la Atención a la Anorexia Nerviosa y la Bulimia (Adaner) reclamó el martes que se tomen medidas contra la exhibición de modelos de “delgadez extrema” en las pasarelas, después de que, según sus datos, hayan desfilado chicas con la talla 34 en Cibeles.
Tal y como recordó la portavoz de Adaner, María del Carmen González, el Senado español pidió el año 1999 por unanimidad al mundo de la publicidad y de la moda que no utilizara la imagen de la mujer con un peso inferior a unos “límites saludables”. Creo recordar que fueron unas sesiones en las que incluso llamaron a Ana Rosa Quintana (todavía no sé muy bien por qué) y a Nieves Álvarez, la top española que escribió un libro en el que cuenta su lucha contra la anorexia.
Las modelos no deberían tener menos de una talla 38, pero, según se ha comprobado, han desfilado jóvenes con la talla 34, advirtió González. No sé si son datos ciertos, aunque la verdad, tanto en Cibeles como en otras pasarelas de vez en cuando ves alguna modelo que da un pelín de repelús. Por otro lado, también es cierto, que tal y como comenté hace unos días, en Cuatro están dando un programa los sábados en los que siguen de cerca el mundo de la moda, y en la sesión de fotos para Marie Claire con ropa de Jorge Vázquez la estilista llevó ropa de la talla 36, que debe ser la talla en la que llevan la ropa los diseñadores a la pasarelas, y a la modelo hubo que cogersela con alfileres, y ahí a nadie le pareció raro nada.
Por lo visto Cibeles no hizo ninguna declaración oficial, al menos hasta el martes por la noche. Fuentes del sector aseguraron que no se hacen diseños para tallas 34, son siempre para 36 amplias ¡¿Qué es una 36 amplia, y por qué amplia?!. La gerente de la Asociación de Creadores de Moda, Lucía Cordeiro, que reúne a 18 diseñadores, de los cuales 16 desfilan en Cibeles, aseguró que es la pasarela la que contrata las maniquíes.
Y añadió esta perla: “Es prácticamente imposible que una modelo tenga una talla 34″, dijo, “es verdad que suelen ser de origen eslavo, con constituciones diferentes a la latina, son altas y estrechas de caderas, y puede parecer que son más delgadas. En cualquier caso, son las que desfilan en Barcelona, y luego en París y ahora en Milán. Estamos en contra de la anorexia, varios asociados tienen colecciones para tallas grandes“. (Fuente: EL PAIS) Vaya, si la culpa va a ser de la eslavas, en fin todos conocemos a las española: somos tooodas taaaan curvilíneas y macizorras. Pero bueno, ¿qué clase de declaración es ésta?
No he seguido de cerca la polémica, la verdad, aunque creo que desde El Tomate lo están moviendo bastante, por lo que tengo claro hasta qué punto es una polémica creada falsamente. Aún así, si Adaner ha hecho una queja formal, y teniendo en cuenta que el aspecto de las modelos, o de algunas de ellas, no es, desde luego, el de una 38 que, guste o no la talla, por lo visto es la que debería ser, creo que es preocupante. Además siempre se está echando en cara a las modelos que son ellas las que promueven la anorexia, cuando parece que son más bien las que corren riesgo de sufrirla por exigencias laborales.
Además, ¿qué necesidad hay de que las modelos sean tan delgadas? ¿en serio es por eso de que “la tele engorda”? ¿o es por eso de que “la ropa queda mejor”? Que eso yo no me lo creo, porque si eres guapa y estilosa, con una 38, incluso con una 38 amplia
estás espléndida. Y no hablo de toda la gente delgada, que muy delgados ha habido siempre, igual que hay gente obesa sin necesidad de estar en un pienso todo el día, pero la proporción es bastante elemental: si mides 1,80 llevar una 34, incluso una 36, no es proporcionado. Yo no lo veo proporcionado. Y aunque algunas modelos son guapísimas, porque tampoco es que todas lo sean, la verdad es que porque llevaran una 36 o una 38 no les iba a pasar nada. A algunas incluso les sentaría bien. Incluso, si los diseñadores van a vender en tallaje variado, aunque no incluyan tallas XL (XL de las de verdad, de la 46 en adelante, no de esas otras que encuntras en según que marcas, que se parecen más a la 42 o la 40 amplia), pues que salgan modelos con diferentes tallas: de la 36 a la 44. Aunqué supongo que eso sería más caro. ¿Cuál es la razón de que estén tan delgadas algunas de ellas, y por qué estándolo se las contrata?
Además admitámolos, no todo el mundo tiene buen tipo. Y eso es así. Hay personas que por osamenta son caderonas, pero puede coincidir que su torso no sea proporcionado con las caderas. Yo entiendo que estando muy delgadas disimulan la desproporción y que no tienen un cuerpo 10, o ni siquiera 7 (los cánones de belleza, al menos en Occidente, van muy relacionados con la porporcionalidad), pero aún así, sólo lo disimulan, no consiguen tener buen tipo, ni ser más guapas. Igual que hay personas, chicas y chicos, con mucha tripa y piernas delgadas, o con mucho pecho y “sin caderas” , en fin, no todo el mundo es proporcinado y obsesinarse por adelgazar justificándolo con que “es que me sobra tripa” no parece razonable. Igual que puedes no nacer guapísima, puedes no nacer proporcinada, como Penélope Cruz, ejemplo de proporción. No todas las que llevan la misma talla que ella, parecen tener buen tipo, algunas parecen excesivamente delgadas, no como ella. Yo creo que hay que saber distinguir entre gordura y proporción, y admitir el tipo que tenemos. Y hasta dónde puedes llegar para estar presuntamente guapa. O buena, que ahora estar buena, es lo mismo que estar delgada.
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